Iglesia parroquial de Valverde

La Iglesia parroquial de Valverde de los Arroyos está dedicada a San Ildefonso, cuya fiesta se celebra el día 23 de Enero. Las siguientes notas se refieren al edificio actual y fueron recogidas por Juan Antonio Marco y publicadas en los años 80 en la Carta del Pueblo. Posteriormente el mismo autor publicó el libro Valverde de los Arroyos, parroquia y parroquianos, (Tierra de Guadalajara, 64 Aache ed, 2007) que amplía la información y del que el mismo autor nos ha remitido un resumen: VALVERDE DE LOS ARROYOS: LA IGLESIA PARROQUIAL.

 

Según consta en una inscripción situada sobre la puerta del templo, fue construido éste en al año 1854. La obra fue costeada y encargada por los hermanos D. Pedro y D. Manuel Monasterio Mata. Ambos habían nacido en Valverde, eran frailes y ejercían su actividad pastoral en las indias (parece ser que se trata de Filipinas). Desde allí mandaron los 46.000 reales en que se ajustó la obra, haciendo constar que no debía quedar en pie ni una sola piedra de la construcción anterior. Era párroco de Valverde D. Juan Martín.

(Se dice que sobre el terreno que actualmente ocupa existía anteriormente una iglesia más pequeña y que en ella se producían antiguamente los enterramientos, que después pasarían a la ermita).

 

Para la realización de las obras se contrató a un grupo de 8 o 10 gallegos, quienes contaron en todo momento con la colaboración del vecindario: 8 o 10 jornales cada día en rotación. Parece ser que los tales gallegos quedaron descontentos pues la cantidad en que se ajustó la obra debió quedar corta. En consonancia con esto, dada la "magnitud" de la obra, parece que parte de la iglesia y la torre la concluyó otro grupo de gallegos. Los mismos que hicieron la iglesia construyeron también la casa en que antiguamente estaba el bar y la vivienda de la Sra. Mercedes Mata.
 
Cuentan que uno de los gallegos cargaba sobre sus espaldas, algo achepadas, las poderosas esquinas, algunas de más del metro, con que se construyó la torre. Las subía hasta el lugar correspondiente sobre una rampa que iba de encima del juego de bolos hasta el muro.

 

En cuanto al material empleado la piedra procede de las hazas de la Borriquera, encima del lavadero, cosa que puede apreciarse perfectamente. El barro, como el de todas las construcciones de Valverde, se sacó de las Puentes; también pueden verse perfectamente las excavaciones. La madera de la techumbre, como la de la ermita, se trajo de Valdepinillos. El arrastre de estos maderos de pino quedó bien patente en los caminos que unían este pueblo con Valverde, y era visible hasta hace poco. Las tejas, material no usado aquí, una parte procedía de una fábrica de vidrio, ya cerrada, que había en Tamajón. El resto, al igual que los ladrillos de las ventanas, y arcos de la torre y portalejo (obsérvese que las ventanas de la sacristía y presbiterio no tienen estos ladrillos) se fabricó en el pueblo, sobre el juego de bolos, de lo que da testimonio los cascotes que se han encontrado en él al hacer alguna excavación.

 

A principios de siglo, siendo párroco D. Higinio Ranz, se habían fundido las dos campanas, por entonces rajadas, en el mismo Valverde, en los terrenos que ocupa la nueva casa de Dionisio Silvestre. La operación la llevaron a cabo unos de Sigüenza, los Colina. Durante la guerra las hicieron pedazos y se las llevaron. La actual se adquirió mediante suscripción popular. En el año 1986 se fabricó el actual yugo, por Domingo Benito e Isidoro Mata, ayudados por los mozos.
 
Finalizada la contienda se concedieron 4.000 pesetas para la reconstrucción y acondicionamiento del templo (habían sido pasto de las llamas en la pradera del arroyo, junto al lavadero, los altares, retablos, imágenes y armónium, así como el archivo parroquial junto con la bula de Paulo V; la iglesia se destinó a rancho y cuadra de caballos.
 
Se hicieron después de la guerra tres altares, dos de ellos el tío Cándido y el tercero un hombre venido de Sigüenza, hermano de D. Manuel, cura que había sido de Umbralejo.. También se arregló algo la pared sur del presbiterio, tendente a reventar, debido a la desproporción entre la altura y su débil constitución: dos hilos en los extremos y rellenos en el centro.

 

En 1956 se entarimó el piso, anteriormente de baldosa (posteriormente se entarimó de nuevo en 1985 y se puso de baldosa en 2003). En 1966 se reformó el tejado de la torre antes más inclinado y de metal (zinc).... En 1970 se retiraron todos los altares, se blanqueó toda la iglesia y probablemente se perdió una de las pilas de agua bendita y el tríptico del Descendimiento. El altar anterior al actual, lo montó Crescencio Bermejo con los elementos de los

anteriores altares uno de los cuales se utiliza en navidad y Semana Santa para hacer el belén y el Monumento. En Noviembre de 1981 se tiró toda la techumbre de la sacristía, que amenazaba hundimiento.
 
En los años 90 se restauró toda la techumbre y el muro sur que corrían riesgo de derrumbamiento y en el año 2011 se restauró la cúpula gracias a la colaboración de los vecinos con el Obispado, La Diputación y otras entidades; en la construcción de la cúpula, en estilo mudéjar, se utilizó una técnica novedosa y avanzada, que mereció reconocimientos en el mundo de la arquitectura.

 
 

Ver Una bóveda mudéjar en Valverde de los Arroyos
Los Escritos de Herrera Casado

 

† La cruz procesional de Valverde †

Ver también: Notas de orfebrería: la Cruz de Valverde

Por Antonio Herrera Casado

Uno de los elementos más interesantes del patrimonio artístico de Valverde de los Arroyos es la Cruz procesional, obra hecha en plata allá por el siglo XVI y que pasamos a describir:
 
Se trata de una obra de estilo plateresco, aunque con reminiscencias góticas, y desde luego con una estructura y un aire muy característicos.. Consta de cuatro brazos de idéntico tamaño y en su parte inferior muestra la macolla o manzana, de forma oblonga o achatada. Su estado de conservación es muy bueno.
 
Para quien no la haya visto detenidamente podemos recordar someramente su descripción: en la parte anterior o anverso, aparece Crsito crucificado en el centro, y en los extremos unos pequeños medallones de 2 cm. de diámetro en los que se ven al Ecce Homo, San Lorenzo, Santa Barbara y Santa Catalina. Y en la parte posterior o reverso está la Virgen en grupo de Piedad, bajo un doselete gótico, con San Judas y San Juan. En la macollas hay seis plaquetas grabadas al buril, en las que se identifican a San Pedro, San Pablo, San Juan y San Andrés. Todo está hecho a mano, con paciencia infinita de artesano sin reloj no prisas.
 
Esta Cruz, según las marcas que se ven distribuidas por ella, fue trabajada en Segovia, en el taller de Diego Vallés, uno de los mejores orfebres de la época. Esta autor hizo también la Cruz parroquial de El Cardoso de la Sierra, que hoy se conserva en el Museo Diocesano de Sigüenza. En la provincia de Segovia hay una Cruz, la parroquial del pueblecito de Adrada de Pirón, que es extraordinariamente parecida a la de Valverde, y creemos que del mismo autor. También en el Metropolitan Museum de Nueva York hay un cáliz de Diego Valles y otros dos en el Victoria and Albert Museum de Londres. No se conoce ninguna otra obra más de este genial artista segoviano del siglo XVI. La fecha en que se realizó la Cruz de Valverde tiene que oscilar entre 1510 y 1525.
 
El hecho de que este platero trabajara para los pueblos de la Sierra del Ocejón (igual que el también segoviano Francisco Ruiz hizo las cruces de La Huerce y Cantalojas se debe a que todos estos pueblos serranos pertenecían en el siglo XVI a la diócesis de Segovia, siendo por lo tanto los orfebres de esta ciudad del acueducto quienes recibían los encargos de estas tareas. Es, en definitiva, la Cruz de Valverde, un hermoso testimonio del arte y la historia de nuestro pueblo.

 

Otros objetos de interés de la iglesia

 

Diversas imágenes se veneran en el ámbito de la iglesia, además de algunas depositadas en la sacristía: San Ildefonso, El Sagrado Corazón, la Inmaculada, San Antonio Abad y San Antonio, El niño de la Bola, San José, El Ángel Custodio...

 

Otra pieza habitualmente descrita en las enciclopedias es un Tríptico del Descendimiento, también del siglo XVI, que, no obstante, no se conserva, ni nadie puede dar referencia clara del mismo.

 

Otros elementos curiosos de la iglesia son la pila bautismal, fabricada con dos grandes piezas de piedra, (probablemente no del término de Valverde), el pendón (con su largo mástil difícil de manejar por sus grandes dimensiones)  y el viejo armonio, todavía en uso, cuyo más famoso intérprete fue el centenario Cándido Monasterio, que fue quien lo trajo al pueblo tras destruirse el anterior.